Me acordaré de ti, Elena.
Tras
esa apariencia frágil, extremadamente frágil, había una mujer fuerte,
de carácter, y extremadamente sensible. Se alimentaba de filosofía, de
música, de mirar ese paisaje rocoso frente a su casa, que le inspiraba.
Pensaba en grande. Nunca dejó de crear, de explorar nuevos caminos en el
arte conceptual. En los últimos años, sólo vídeos.